En esos casos, la Agencia Tributaria calificaba los servicios prestados como servicios de carácter personalísimo, dada su estrecha vinculación con la persona física que los presta, regularizando la situación del socio en sede de su Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, imputándole como mayor renta personal los importes facturados por los servicios realizados […]