Por puro instinto o mediante la observación del entorno, el ciudadano español sabe que vive rodeado de economía sumergida y dinero negro. Es una campana de corrupción consentida o ignorada difícil de medir, porque la economía sumergida es lo que se conoce como variable no observada; solo puede medirse a través de variables observadas, que son indirectas. + Info en El País