Ingredientes: una cucharada de osadía, un pellizco de espíritu aventurero, la medida de un vaso de una buena idea y varios litros de ganas de hacerse rico. Elaboración: mezclar todo en un garaje o un trastero, poner a hornear y esperar a que el garaje se convierta en un edificio de oficinas y la mezcla en una compañía de éxito internacional. + Info en El País