Mahboob abandonó su país en 2014 ante las amenazas constantes. Desde Nueva York, continúa ayudando a las mujeres afganas a ser financieramente autónomas. Sacar adelante un negocio nunca es fácil. La burocracia, la lentitud con la que pagan algunos clientes -si pagan-, la dificultad de hacerse oír entre los miles de mensajes que recibimos a diario… Si a esto le unes el ser mujer en un país como Alganistán, la cosa se complica. + Info en Expansión