Andorra, un territorio pirenaico que ocupa menos que la ciudad de Madrid, es un país que ha vivido históricamente a caballo entre dos realidades para mantener su identidad e independencia. Un coprincipado que comparten el residente del Eliseo, en Francia, y el obispo de la Seu de Urgel, en España, como jefes de Estado en un delicado equilibrio que el pueblo andorrano ha luchado por mantener. + Info en Cinco Días