El consultante, arquitecto de profesión, trabaja por cuenta propia, teniendo acondicionada una habitación de su vivienda habitual como estudio. La vivienda no es de su propiedad, sino arrendada, por la cual abona al propietario de la misma una renta mensual de 900 euros en concepto de alquiler más el importe que corresponda trimestralmente por la comunidad de propietarios. Los gastos de suministros (luz, agua, gas) son abonados directamente por el consultante. + Info en El Derecho